lunes, 24 de agosto de 2015

CHOCLILLOS DIAGUITAS DEL VALLE DE ELQUI, EN SOPORTE PROPIO

Más que una pieza artesanal, acá quiero mostrar una idea... La misma que ya apliqué con el caso del vidrio de las botellas fundidas en el incendio del Bodegón de La Salle (1994), descrito en una entrada anterior: un soporte o peana de exhibición ornamental, ahora para dos pequeños y viejos ejemplares de choclos producidos en ciertas partes del Valle de Elqui, Coquimbo, conocidos allá como maíz de perla (por su forma redondeada y colores negro, granate, rojo, rosa, ámbar, amarrillo o blanco en una misma mazorca) o bien choclillos diaguitas pues, según los lugareños, eran los mismos choclos que consumía esta cultura que antaño habitó la región. Me fueron obsequiados por un comerciante de la localidad de Diaguitas, que los tenía colgados como decoración de su local, hacia fines de 1997. En realidad corresponde a una variedad de maíz andino, y creo haber visto algunas de sus pequeñas corontas desgranadas o muy parecidas en algunos complejos arqueológicos de Atacama, Tarapacá y Sur del Perú. Estos dos ejemplares, de solamente unos 8 centímetros cada uno, estuvieron deteriorándose y dando vueltas en mis cajones y cajas de recuerdo por largo tiempo, incluso siendo víctimas de un atentado ratonil en una bodega, que se robó varios de sus hermosos granos. Hace poco decidí dignificarlos de una vez por todas y con algo muy sencillo: fijarlos sobre una rodela de madera de damasco (con su característico color anaranjado) y una cobertura total de silicona para asegurar la protección, acompañado de una pequeña lámina explicando la naturaleza de lo que se muestra. Sirviéndome como colgante mural o pieza de escritorio, ésta es sólo una idea útil para darle honor a la exhibición decorativa y al resguardo a toda reliquia de pequeño tamaño que requiera realce y reducir la necesidad de manipularla.